Cada temporada es un ciclo. Dura unos cuatro meses: el contenido se abre por etapas, los generales del rey despiertan uno por uno y al final el rey mismo. Cuando cae, el mundo se reinicia y empieza el ciclo siguiente.
Tus personajes no se pierden: pasan a un reino aparte, el Legado, donde los héroes de ciclos anteriores quedan como ecos en las crónicas.
Semanas 1 a 3: El despertar
Todos desde cero. Del 1 al 400 con misiones o cazando a tu ritmo, las tierras hasta la ciudad hundida y las primeras mazmorras.
Semanas 4 a 7: La primera general
Se abren el desierto y el cielo, las arenas por equipos y la primera incursión.
Semanas 8 a 12: El guardián de la entrada
Segunda incursión, modo difícil para los clanes que quieren más, y el asedio semanal por el castillo y el diezmo.
Semanas 13 a 16: El Corazón del Sello
El rey despierta. El primer grupo que lo derrota se lleva el título de Portador del Sello y su nombre en piedra.
Entre ciclos: El Legado
Tus personajes pasan al reino Legado, el mundo se reinicia y el ciclo siguiente revela algo que este no contó.
El ciclo
Temporadas de cuatro meses que arrancan todos desde cero. Lo que conservás entre una y otra: cosméticos, títulos, logros, monturas y lo que está ligado a tu cuenta.
Portadores del Sello
El primer grupo que derrota al rey en cada ciclo lleva el aura del sello para siempre, su título y sus nombres grabados en un monumento que ningún reinicio borra. No da poder. Da memoria.
El Diezmo y los Regentes
El sello se alimenta de que la gente viva y comercie sobre él. Cada venta en la casa de subastas paga un diezmo: una parte se quema en el altar y otra va al clan que defiende el castillo. Ese clan se puede desafiar cada semana.
Legendarios ligados
Pocos, forjados con fragmentos del sello y ligados a quien los levanta. Como son parte del sello, sobreviven al ciclo. No se compran ni se venden.